

No es raro ver convertidas las ciudades en estos días en auténticas cabalgatas de Carnaval, entiendo cabalgata por “metro”, “autobús” o grandes avenidas llenas de viandantes.
La verdad es que el tiempo anda muy revuelto, y lo mismo hace frío por la mañana y salimos con una chaqueta, una pasmina y zapatos cerrados, y claro, al medio día llevamos la chaqueta amarrada a la cintura, la pasmina colgando del bolso y los pies como pollos. Qué horror! Así nos cargamos la ropa, las mangas se deforman, los pañuelos se ponen como higos, y el sudor decolora los tejidos. Una tragedia!
También nos habremos visto envueltas en una noche de horrible calor húmedo, sudores y sofocos, por lo que a la mañana siguiente al vestirnos acudiremos a nuestros trapitos más ligeros, blusoncitos, faldita de algodón y unas fresquitas sandalias de tiras, o peor, unas cuñas de esparto. Qué monas vamos... hasta que cae la tromba de agua que nos venía anunciando tantos bochorno. La piel llena de gotitas, el blusón lleno de lamparones ,la falda para escurrirla y los pies... qué decir de los pies... desteñidos del forro de la planta, haciendo charquitos dentro de la olma, y por consiguiente pegando resbalones por doquier. Otra tragedia!
Intentemos buscar una solución a estas desgracias para lucir siempre en todo nuestro esplendor y glamour!! Propongo un atuendo intermedios todoterreno que se adaptarán a cualquier temperatura.
* Vaqueros o pantalones de lino, pitillo tobilleros, con camiseta o blusón fino de espalda nadadora con algún estampado o dibujo, rebeca de hilo finita de manga francesa y merceditas planas cerradas. Acompañaremos con un bolso grande en bandolera en el que podamos meter la rebeca bien dobladita bien dobladita.

Mañana más!
Buen día!